Vicios de transitario  | 

Carga y compañías aéreas

La inesperada agresividad del Covid-19 nos ha llevado a cuarentenas generalizadas y al cierre de fronteras; una vez que se atisba que el drama sanitario tiende a estar bajo control, es necesario también pensar en las consecuencias en la carga aérea de la crisis

Por un lado, se ha vuelto a hacer patente la importancia estratégica del transporte aéreo, que se convierte en insustituible cuando se necesitan productos de forma urgente. Pero creo que también está mostrando a las claras su fragilidad.

A diferencia de lo que ocurre en los modos marítimo y terrestre, en los que los transportes de mercancías y pasajeros están disociados y utilizan vehículos distintos, en aéreo, y salvo la excepción del sector de las empresas de servicio express, una gran parte de la carga utiliza la capacidad de las bodegas de los aviones de pasaje.

Algo que es eficiente y rentable para compañías aéreas y cargadores en circunstancias normales, pero que subordina la oferta de transporte de mercancías a las necesidades o vicisitudes de lo que ocurra con los vuelos de pasajeros. En el escenario actual, a pesar de que la logística y el transporte de mercancías están considerados oficialmente servicios esenciales y, por tanto, no hay ninguna restricción para llevarlos a cabo, mientras estén suspendidos los vuelos regulares de pasaje no se pueden mantener los niveles de servicio habituales y se da respuesta con dificultad a la demanda de capacidad de carga. Como consecuencia, se producen disrupciones, demoras y los precios de los fletes se han disparado.

De cara a la salida de la crisis, los viajes internacionales de turismo o de negocio probablemente sean de las actividades que más tarde vuelvan a su actividad normal.

Por lo tanto, parece realista pensar que quedan por delante bastantes meses con una situación muy compleja para la mayoría de las compañías aéreas con sus aviones en tierra sin generar ingresos.

Tampoco los que podrían obtener de la carga aérea, porque ni su flota ni sus vuelos programados están concebidos para ser explotados transportando solo mercancía.

La única posibilidad inmediata de remediar el problema es que se reconviertan, al menos temporal y parcialmente, en aerolíneas cargueras y, como muchas ya tienen en marcha, acondicionen una parte de su flota habilitando las cabinas de pasaje para el transporte de mercancías.
No será una solución perfecta, pero las compañías podrán al menos mantener una corriente de ingresos atendiendo la demanda existente en el mercado. Demanda que crecerá cuando llegue la reactivación industrial y comercial.

Estoy seguro de que los directores de carga de muchas aerolíneas nunca hubieran imaginado en sus empresas una situación de protagonismo como esta.