Vicios de transitario  | 

El momento de la verdad

En las situaciones críticas es cuando realmente emergen las cosas importantes; así, con la crisis del COVID-19, de repente la opinión pública en general aprecia la trascendencia en nuestra vida cotidiana de la logística

Salvo el transporte terrestre, en general el logístico es un sector poco conocido y dentro de él la industria de la carga aérea es completamente ignorada por la mayoría de las personas ajenas a las operaciones de comercio internacional.

Sin embargo, en estos terribles días es cuando más notoriedad y reconocimiento está recibiendo por parte de instituciones como la OMS, que ha reiterado la importancia de la carga aérea en la lucha contra el COVID-19, teniendo en cuenta que los servicios que trabajan en primera línea contra el virus necesitan un suministro continuo de los imprescindibles equipos médicos y de protección personal, siendo para ello necesario contar con que las operaciones de carga aérea puedan sortear las restricciones a la movilidad que se están imponiendo por los distintos gobiernos.

En la misma línea, la CE, considerando que la carga aérea reviste una importancia estratégica esencial para la UE, porque en general mantiene el funcionamiento de las cadenas de suministro mundiales de los productos más sensibles al factor tiempo y de materiales de alto valor, pero que además en este momento de la verdad, desempeña un papel fundamental en la entrega rápida de bienes esenciales como los medicamentos, suministros médicos o equipos de protección personal, ha tenido que fijar unas directrices para facilitar el transporte aéreo de mercancías durante la pandemia.

Básicamente están dirigidas a que no haya impedimentos, sino que se concedan de manera ágil las autorizaciones y permisos que se soliciten para vuelos cargueros, facilitar el uso de aviones de pasaje para vuelos solo con mercancía, que se posibilite la movilidad de las tripulaciones de los cargueros y al personal de tierra, evitándoles las restricciones generales, y también permitir las excepciones que sean necesarias para situaciones de emergencia. Es decir, la máxima flexibilidad para que nada impida aprovechar al máximo las ventajas de la carga aérea contra la pandemia.

Cuando escribo estas líneas, 12 organizaciones de la Comunidad de Carga Aérea de España acaban de hacer un llamamiento público al Gobierno español para que se apliquen estas directrices de manera inmediata y que mientras dure la emergencia permitan a la industria de la carga aérea desplegar todas sus capacidades para ayudar a nuestros sanitarios a ganar esta guerra.

Si en este momento estamos todos unidos, cada cual aportando lo mejor de si mismo, la victoria llegará antes.