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Las autopistas ferroviarias, al rescate del intermodal

“Constancia, fiabilidad y frecuencia” son los aspectos que permitirán que las empresas de transporte se suban al tren, subrayaron los expertos en el marco del III Congreso de AET.

Las autopistas ferroviarias se han convertido en la gran esperanza para que el intermodal gane cuota de mercado, atrayendo a las empresas de transporte por carretera para que se suban al tren. Así se puso de manifiesto en el marco de la primera jornada del III Congreso de la Asociación Española del Transporte (AET), celebrada en Madrid.

El presidente de Eco Rail, Julio Gómez Pomar, durante su intervención en el congreso de AET.
El presidente de Ecoraíl, Julio Gómez Pomar, durante su intervención en el congreso de AET.

Las autopistas ferroviarias “son las únicas capaces de impulsar al transporte ferroviario de mercancías en España”, expuso con rotundidad el presidente de Ecoraíl, Julio Gómez-Pomar. En esta línea, reconoció que “se está montando un ecosistema que hace propicias las autopistas ferroviarias”, en un contexto en el que “el tren no puede competir con el camión, lo único que puede hacer es colaborar con él”, matizó.

Gómez-Pomar destacó la apuesta por la autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza como ejemplo paradigmático de colaboración público-privada. Una vez que se adecúen los gálibos en la totalidad de los 1.084 kilómetros de trazado, “el plazo que se nos da para empezar a operar es 2027”, avanzó. Esto significa que el material en el que se ha invertido para realizar las operaciones, que estará listo en 2025, va a estar cerca de dos años inactivo, por lo que “sería necesaria una solución por parte del Ministerio de Transportes”, reclamó.

Miguel Ángel Fañanás, director comercial y de desarrollo de Negocios Iberia de Medway, reconoció que “la intermodalidad existe, pero camina muy despacio”. Pese a todo, “le queda mucho camino, pero ya tenemos todos claro el objetivo”, afirmó, en un contexto de falta de conductores de camión, lo que permitirá impulsar a la intermodalidad “casi por imperativo”. En este sentido, “las empresas ferroviarias estamos todavía en la fase de divulgar, en una especie de Teruel existe”, ironizó. El directivo admitió que el mayor impulso a la intermodalidad viene por los tráficos ferroportuarios.

Aspecto de la mesa redonda sobre ferrocarril de mercancías en el marco del III Congreso de AET.
Aspecto de la mesa redonda sobre ferrocarril de mercancías en el marco del III Congreso de AET.

Por su parte, Jesús Calvo, director general de Tramesa, destacó el éxito de la autopista ferroviaria Valencia-Madrid, que impulsan junto a Transitalia. “La intermodalidad es el futuro”, resaltó. Para Calvo, “se están poniendo los mimbres para que la integración sea una realidad”, con una apuesta importante en las infraestructuras, que se suma a que “la mentalidad de los transportistas está cambiando”.

A su vez, Juan Carlos Arocas, director general para Iberia de Transitalia, insistió en que “ferrocarril y carretera se necesitan, porque los modos de transporte son complementarios”. Arocas recordó que el 95 por ciento de los tráficos de su compañía son ya intermodales y destacó que en la autopista ferroviaria entre Valencia y Madrid operan ya cuatro tráficos a la semana de ida y de vuelta, con 40 camiones.

Mientras, José Andrés Arribas, gerente de Faprove, achacó a “una decisión política que se tomó en su día, como fue apostar solo por los pasajeros, la escasa cuota del ferrocarril de mercancías en España”. Arribas apostó por aprovechar el giro experimentado en este sentido, con una apuesta política por el ferrocarril y la llegada de las ayudas europeas, “lo que nos debería permitir recuperar el tiempo perdido”.

Beneficios del transporte combinado

En el congreso destacó también la intervención de Ralf-Charley Schultze, director general de UIRR, que hizo hincapié en la necesidad de que el transporte combinado se convierta en “la columna vertebral” de los movimientos de mercancías en Europa.

El objetivo debería ser alcanzar “un tráfico de 10.000 millones de toneladas-kilómetro en 2050”, según expuso. Si se alcanzase este objetivo, “la contribución anual a los presupuestos públicos y a los actores económicos europeos ascendería a 314.000 millones de euros, lo que equivale a 222.000 millones de los actuales costes de internalización”, recalcó.

El directivo cifró estos 314.000 millones de euros como la suma de diversas partidas. Así, 70.000 millones de euros corresponderían a un 70 por ciento de mejor eficiencia energética; 20.000 millones más por el 50 por ciento de reducción de gastos de mantenimiento de la infraestructura vial; y otros 47.000 millones de euros por un 60 por ciento de mejora de la productividad laboral, junto a un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal. También incluyó otros 70.000 millones de euros por la reducción del 95 por ciento de los accidentes por tonelada-kilómetro; 17.000 millones por el más de 90 por ciento de reducción de emisiones de contaminantes atmosféricos y de gases de efecto invernadero; así como otros 90.000 millones por la reducción estimada del 50 por ciento de la congestión vial.

Para impulsar el transporte combinado en Europa, Schultze apostó en su intervención por dirigir la inversión hacia una infraestructura que permita la circulación de trenes de 740 metros de longitud y 22,5 toneladas por eje, la electrificación, unas terminales más avanzadas, vagones de última generación y digitalización de los procesos, entre otras cuestiones.

La apertura del congreso corrió a cargo de Juan Manuel Martínez Mourín, presidente de la AET, que anticipó el proceso de internacionalización que va a experimentar esta asociación. “Estamos trabajando para ayudar a que en otros países se creen asociaciones de corte similar a la nuestra”, anticipó Martínez. Los primeros pasos ya se están dando en Portugal y en Latinoamérica, con procesos avanzados en países como México, Uruguay y Argentina, detalló.