Opinión  | 

Propuestas para el futuro portuario

Alberto Camarero Orive. Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid

Será por deformación profesional, pero, en mi opinión, el mes de septiembre, cuando comienza el nuevo curso académico,
es el inicio del nuevo año

Tras el verano, con el merecido descanso y con tiempo para pensar, muchas ideas maduran, y volvemos con una energía que habíamos perdido, por lo que se puede considerar como el mejor momento para ponerlas en marcha, para retomar temas pendientes, para impulsar nuevos proyectos o acabar los que estaban incompletos.

Al igual que cada uno de nosotros, con nuestros propios objetivos personales y profesionales, los puertos tienen ante sí un nuevo curso en el que se deben consolidar muchas ideas y actuaciones.

El próximo curso va a ser complicado; crisis económica, energética, geopolítica, quién sabe si desabastecimiento de alimentos y de materias primas; pero no es momento de venirse abajo, sino de todo lo contrario. No hay que desanimarse y trabajar duro en la dirección correcta. En este sentido, son muchos los aspectos en los que los puertos, nuestro sistema portuario de titularidad estatal, tienen y van a tener un protagonismo de primer orden en el contexto económico, social y geopolítico.

Nuestros puertos, como sistema, colaborando y compitiendo entre ellos, están llamados a convertirse en hubs logísticos de primer orden para las principales navieras del mundo, que ya están muy bien posicionadas en nuestros territorio. Tras muchos años de desarrollismo aguas afuera es el momento de poner en valor estas inversiones, que, a pesar de muchas voces contrarias, han sido y son la base del futuro de nuestro sistema portuario, y pasar a un desarrollismo aguas adentro, consolidando y gestionando eficientemente nuestras terminales y conectividad terrestre.

No podemos olvidarnos del ferrocarril, llamado a ser un verdadero protagonista del día a día portuario, pero que no acaba de despegar como todos desearíamos. No hay que olvidar que el sistema portuario es el principal cliente del transporte ferroviario interior de mercancías, y que debe tener mayor protagonismo en la toma de decisiones estratégicas del sector ferroviario de mercancías. ¿Por qué no hablar de una unidad logística liderada por el sector portuario?. Nuestros puertos están llamados a jugar un papel clave en un escenario de desabastecimiento energético, y ahora, más que nunca, hay que apostar por una gestión eficiente, coordinada, solidaria y colaborativa de nuestras instalaciones energéticas.

La apuesta por la digitalización debe ser objetivo prioritario, de una forma seria y real, pues se trata de la base fundamental que acompaña a todos los demás procesos de sostenibilidad, transición energética, sincromodalidad, etc. La iniciativa Puertos 4.0, pionera en este campo, está contribuyendo muy significativamente, pero la rapidez con que se producen los cambios en las tecnologías, la aparición de nuevas herramientas y nuevos mundos innovadores requieren de una atención constante y de un mayor apoyo para constituirse como verdadera palanca de desarrollo portuario.

El campo de las energías alternativas es otra de las líneas por las que se debe seguir apostando en los puertos. El suministro eléctrico a los buques proveniente de energías renovables y el cumplimiento de los objetivos del Pacto Verde europeo son claves para el desarrollo de una economía descarbonizada. Sin olvidarnos de que el transporte marítimo, el principal cliente de los nuestros puertos, está en un proceso de evolución energética donde el hidrógeno va a ser un protagonista indiscutible, y donde los puertos deben aportar su apoyo y liderazgo.

La gobernanza portuaria debe evolucionar, ya que no se pueden mantener estructuras de hace treinta años con los grandes cambios producidos en nuestra economía. Se debe buscar un modelo que mejore la competitividad portuaria y económica en un mercado cada vez más globalizado, aportando valor a nuestra economía, facilitando los objetivos geoestratégicos nacionales y liderando la cadena de valor global.

Pero también hay que plantearse nuevo retos, como el desarrollo de la economía circular, pasando del residuo al recurso, generando nuevas oportunidades de negocio, y de una economía lineal a circular basado en la naturaleza. Además, es necesario desarrollar nuevos modelos de planificación y gestión, los plazos se han acortado considerablemente, los cambios se aceleran, aparecen nuevas tecnologías y nuevos roles para los diferentes agentes. Así, los planes estratégicos de nuestras autoridades portuarias deben superar el ámbito de la comunidad portuaria, ser más imaginativos, reales y coordinados.

Todas estas tareas, por supuesto que no son fáciles de llevar a cabo, pero estoy completamente convencido de que colaborando entre todos y con el liderazgo de Puertos del Estado podremos conseguirlas y hacer frente al futuro incierto que nos va a tocar vivir.