La paradoja, camiones parados y servicios sin cubrir este verano ante la imposibilidad de contratar profesionales por parte de las empresas de transporte terrestre de contenedores que operan habitualmente en el puerto de Barcelona.
Las empresas de transporte terrestre de contenedores que operan habitualmente en el puerto de Barcelona han vivido este verano la tormenta (y paradoja) perfecta: punta de actividad teniendo que decir ‘no’ a un servicio y contando con camiones parados por falta de conductores.

Todos los empresarios y profesionales consultados por este periódico son unánimes al señalar que la falta de profesionales es uno de los principales problemas, sino el que más, del sector en la actualidad. También hay coincidencia, no tan unánime, en que el trabajo va mejor este año que el pasado cuando el lado mar y el lado tierra notaron la tendencia a la baja fruto de la atonía del comercio mundial.
Parece ser que la carga local ha acabado beneficiándose del boom del transbordo en la dársena catalana por el desvío de los portacontenedores por el cabo de Buena Esperanza ante el conflicto en el mar Rojo.
A la hora de renovar flota, la apuesta generalizada son vehículos EURO VI en sustitución de las unidades más contaminantes. El diésel sigue siendo el rey, mientras que el GNL tiene un futuro incierto por el precio y empiezan las primeras circulaciones con HVO (diésel renovable). Eso sí, el HVO no es un santo de devoción generalizada. “Es un 30 por ciento más caro que el gasóleo normal y hay clientes que no están dispuestos a pagar esa diferencia”, concluye uno de los consultados.
Las esperas de los transportistas para cargar o descargar un contenedor en terminales y depots es un problema recurrente que aparece año tras año en el informe sobre la situación del transporte de contenedores en el puerto de Barcelona que elabora anualmente Transpoorte XXI.
Se trata de un problema que se ha agudizado todavía más al ser Barcelona uno de los puertos beneficiados por el desvío de tráficos por el cabo de Buena Esperanza ante el conflicto en el mar Rojo. Los contenedores de transbordo, que llevan acumulado un crecimiento superior al 40 por ciento en lo que va de año, han llenado las explanadas poniéndoselo todavía más difícil al transportista.
A toda vela
A toda vela ha ido el volumen de negocio del transporte terrestre de contenedores que opera en el puerto de Barcelona en el ejercicio 2022, de acuerdo con el análisis realizado por Transporte XXI. Como en anteriores ediciones, este estudio se basa en los asientos depositados por las compañías en el Registro Mercantil y no aparecen las transitarias por la imposibilidad de disgregar su actividad terrestre de las otras.
El sector creció doble dígito. El conjunto de las 56 compañías analizadas tuvieron unas ventas de 176,16 millones de euros en 2022. Ello supone un crecimiento del 24,9 por ciento en relación al ejercicio precedente. Es más, superaron la barrera del 20 por ciento de crecimiento (+21,9 por ciento) en comparación con el volumen de negocio prepandemia. En concreto, incrementaron en 31,68 millones de euros la facturación de 2019. Esta evolución contrasta con la actividad en el lado mar.
Más información en la edición impresa del 1 de octubre de Transporte XXI.